Presentamos la nueva Unidad de Psicología Clínica

Índice

Desde el área de Neuropsicología de Centro Lescer hemos creado una Unidad de Psicología Clínica con la intención de realizar un abordaje emocional de los pacientes.

Para ello, llevamos a cabo una intervención sistemática, que implica elaborar procesos de evaluación y revaluación, que nos permiten testar la mejoría del paciente. También, durante todo el proceso nos planteamos objetivos que vamos cumpliendo y aplicamos técnicas y metodologías concretas, orientadas a pacientes con daño cerebral.

Para poder realizar este trabajo y crear la unidad, los profesionales  que formamos parte de ella hemos recibido una formación específica en psicología clínica, muy enfocada a pacientes con daño cerebral. Se trata de una formación con un grupo especializado de psicólogos clínicos (Antäe), con un temario especializado en el abordaje de trastornos/afectación emocional en pacientes con DCA.

Podemos enmarcar la Unidad de Psicología Clínica dentro del área de Neuropsicología del centro, si bien, dado el carácter transdisciplinar de Lescer, estamos trabajando en el desarrollo de una herramienta que permita a los profesionales del resto de áreas detectar de forma precoz posibles alteraciones emocionales y llevar a cabo la derivación de estos pacientes a la Unidad de Psicología Clínica.

Para poder implementar esta herramienta, se están llevando a cabo formaciones transdisciplinares con el resto de profesionales acerca de habilidades comunicativas y gestión de las emociones del paciente y de ellos mismos. Se trata de un proceso que se seguirá desarrollando en el tiempo y que incluye recogida de dudas y consultas para poder elaborar una mejor formación.

Para poder realizar una intervención totalmente satisfactoria desde la Unidad de Psicología Clínica, hemos elaborado un proceso previo a modo de entrevista semiestructurada específica para pacientes con daño cerebral.

En psicología clínica, se saca mucha información a través de la entrevista, y la entrevista semiestructurada nos permite obtener esta información de manera más abierta. Teniendo en cuenta que aplicar la metodología y las técnicas de psicoterapia en pacientes con daño cerebral es más complejo que en otro tipo de poblaciones, hemos elaborado una entrevista más específica para nosotros y la tipología de nuestros pacientes. Esta incluye desde el conocimiento que tienen de su lesión hasta las metas y expectativas que tienen de la rehabilitación. Mediante la indagación y las habilidades comunicativas obtenemos esta información que posteriormente es compartida con el resto de áreas que intervienen en el proceso rehabilitador.

El fin único de la unidad y del paso de los pacientes por ella es ayudarlos a retomar su vida, ya que muchas veces existe un bloqueo emocional que les impide dar este paso definitivo. En este sentido, la unidad nos sirve como una herramienta para la consecución del paso final. Con el trabajo de rehabilitación podemos alcanzar la estabilidad motórica y cognitiva de los pacientes, pero en ocasiones necesitamos dar el paso a la participación, ya que esta suele estar bloqueada por un tema emocional, y es la participación la que los permite continuar sus vidas.


¿Cuáles son los objetivos de la Unidad de Psicología Clínica?

Tras sufrir daño cerebral, la persona afectada puede presentar déficits cognitivos y motóricos que afecten a su capacidad de relación con el entorno y, por tanto, supongan una disminución de su bienestar. Esta condición enfrenta al paciente a un duelo en el que la pérdida implica un menoscabo de su identidad. Como consecuencia de ello, es frecuente la aparición de alteraciones emocionales y conductuales tales como ansiedad, depresión, frustración, ira, pérdida de autoestima, etc. que generan gran sufrimiento y confusión a los afectados y sus familias.

El objetivo principal de la psicoterapia en el ámbito del daño cerebral es establecer un ambiente terapéutico que ayude a los pacientes a aumentar sus niveles de conciencia, aceptación y puesta en marcha de acciones efectivas. Se trata de una ayuda para reducir su sufrimiento emocional, promover la aceptación de su nueva situación, realizar una reestructuración de su proyecto de vida y el compromiso activo en el logro de estas metas. Además, es una herramienta para la detección de posibles alteraciones psiquiátricas graves (alucinaciones, delirios, ideación autolítica, etc.).

Para las familias o cuidadores, puede suponer un espacio de asesoramiento y acompañamiento durante las distintas fases del proceso normal del duelo, un camino hacia la prevención de la sobrecarga, así como la vía de intervención sobre síntomas psicológicos (principalmente ansiedad y depresión) producto de un duelo complicado o patológico.


ÁREAS DE INTERVENCIÓN: PROBLEMAS EMOCIONALES Y CONDUCTUALES

Cuando se plantea la intervención a nivel psicológico, debemos tener en cuenta que existen diversas variables de origen en el estado emocional del paciente. La sintomatología puede venir determinada por el daño orgánico, causando afectación en los centros reguladores de la modulación emocional y/o puede ser un producto reactivo ante la conmoción por la pérdida de autonomía y la percepción subjetiva de tal hecho, donde es importante tener en cuenta los recursos en los que se apoya el paciente: estilos de afrontamiento, creencias, experiencias previas, locus de control, etc.

Con respecto a los cambios en la conducta, que es el conjunto de respuestas que presenta un sujeto en relación con su entorno, puede ocurrir que se evidencie sintomatología por exceso como sería el caso de la desinhibición, la agresividad o la euforia o bien por defecto como en el caso de la apatía, el retraimiento social o la escasa iniciativa.

La intervención, por tanto, se destina al abordaje de las siguientes sintomatologías:

 

1) Trastornos de ansiedad:

  • Trastorno de ansiedad generalizada.
  • Ataques de pánico.

2) Trastornos del estado de ánimo:

  • Depresión en grado leve-moderado.

3) Hipocondría.

4) Adaptación y aceptación emocional de los déficits y/o secuelas resultantes del daño cerebral.

5) Duelo:

  • Acompañamiento emocional en el proceso de duelo.
  • Intervención en duelo patológico.

6) Pérdida de autoestima.

7) Intervención con familiares.


METODOLOGÍA

Para realizar una intervención psicoterapéutica con afectados por lesiones cerebrales, podemos basarnos en diferentes enfoques, herramientas y criterios emprendiendo una amplia gama de acciones: rectificaciones ambientales, psicoeducación, estrategias compensatorias, técnicas de relajación, modificación de conducta, etc. No obstante, es importante tener en cuenta una jerarquía de factores que condicionarán su puesta en marcha:

  • Las necesidades del paciente y la familia: objetivables desde el punto de vista terapéutico. Es importante respetar los “timing” en el desarrollo del proceso afectivo y las prioridades del paciente, por lo que las técnicas empleadas dependerán de cada caso.
  • La disponibilidad afectiva y los recursos cognitivos del paciente: rasgos premórbidos de personalidad, alteraciones cognitivas y conductuales severas (anosognosia, apatía, confabulación, desorientación) donde cabe la posibilidad de que la instauración de un proceso psicoterapéutico no sea posible o necesite de una adaptación exhaustiva.
  • Las demandas del paciente y familia: para fomentar y desarrollar un entorno de cooperación y confianza.

Nos basamos en las siguientes técnicas:

  • Técnicas cognitivo conductuales:
  1. Técnicas operantes. Tienen como objetivo la modificación de la conducta.
    1. Técnicas operantes para el incremento y el mantenimiento de conductas.
    2. Técnicas operantes para la adquisición de nuevas conductas.
  • Técnicas operantes para la reducción o eliminación de conductas.
  1. Técnicas de exposición. Consisten en aproximar (exponer) al paciente de forma sistemática y adaptada a los estímulos que teme y que le generan ansiedad para que, de este modo, pueda ir afrontando y superando sus miedos.
    1. Exposición en vivo.
    2. Exposición en imaginación.
  • Exposición simbólica.
  1. Relajación. Son procedimientos que ayudan al paciente a reducir su tensión física y/o mental, reducir el estrés y la ansiedad, y encontrar un estado de calma.
    1. Relajación progresiva.
    2. Técnicas de respiración.
  1. Técnicas de habilidades sociales y de afrontamiento. Las habilidades sociales son comportamientos aprendidos que pueden modificarse y mejorarse a través de técnicas de aprendizaje como las siguientes:
    1. Entrenamiento en autoinstrucciones.
    2. Resolución de problemas.
  1. Técnicas cognitivas. Estas técnicas pretenden modificar el pensamiento y las interpretaciones que se realizan de los sucesos que puedan provocar malestar y/o conductas perjudiciales.
    1. Reestructuración cognitiva.
    2. Detención del pensamiento.
  • Distracción
  • Terapia Cognitiva basada en Mindfulness. El objetivo principal es cambiar la manera de pensar del paciente y de interpretar los hechos; ayudarle a centrarse en el aquí y el ahora, mejorar la concentración, favorecer menor rumiación de sus pensamientos, propiciar un distanciamiento de los pensamientos perjudiciales, promover mayor autocompasión y cariño hacia uno mismo y un mayor autoconocimiento.
  • Terapia de Aceptación y Compromiso. El objetivo central de este tipo de intervención es el de crear una vida rica y significativa, aceptando el dolor que inevitablemente viene con ella. Esta terapia se orienta a tomar acciones efectivas guiadas por nuestros valores más profundos, en las que estamos totalmente presentes y comprometidos.
  • Programas de intervención en autoestima. Ayudar al paciente a desarrollar un sentimiento de aceptación y valoración hacia uno mismo, unido al sentimiento de competencia y de valía personal.

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