Tratamiento del ictus isquémico

En Lescer somos especialistas en el tratamiento del ictus isquémico. Nuestra experiencia durante casi tres décadas y los resultados obtenidos avalan la eficacia de nuestros tratamientos para el daño cerebral adquirido. Contamos con un equipo transdisciplinar y experimentado que está formado por 60 profesionales de diferentes áreas: neurólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas, neuropsicólogos y otros especialistas que se encargan de diseñar y desarrollar el tratamiento del ictus isquémico adaptado a las necesidades específicas de cada paciente.

¿Qué es un ictus isquémico?

El ictus isquémico, también conocido como accidente cerebrovascular isquémico o infarto cerebral, es una condición médica que se produce cuando el suministro de sangre a una parte del cerebro se ve interrumpido o reducido, generalmente debido a la obstrucción de una arteria cerebral. Esta obstrucción puede deberse a la formación de un coágulo de sangre (trombo) en la arteria o a la obstrucción de la arteria (embolia) por parte de un coágulo desplazado desde otra parte del cuerpo. 

En cualquier caso, cuando el flujo sanguíneo se ve comprometido, las células cerebrales no reciben el oxígeno ni los nutrientes necesarios, lo cual puede dar lugar a un daño cerebral.

Causas del ictus isquémico

Las principales causas de la obstrucción de una arteria cerebral que provoca un ictus isquémico son:

-Arterioesclerosis. El estrechamiento anormal de las arterias cerebrales, debido a la acumulación de placas de colesterol (placas de ateroma), favorece la aparición de trombos que pueden bloquear el flujo sanguíneo

-Problemas cardíacos. Los trastornos del ritmo cardíaco, como las arritmias y la fibrilación auricular, así como las alteraciones en las válvulas cardiacas, pueden ocasionar trombos, que son coágulos de sangre, en el interior del corazón. El trombo puede desplazarse a través de las arterias hasta llegar al cerebro donde obstruye una de ellas y provoca un ictus. 

-Trombosis venosa cerebral. La mayoría de los ictus isquémicos se deben a la oclusión de una arteria, pero también pueden ser ocasionados por un trombo en las venas del cerebro. Al haber problemas en el retorno de la sangre desde el cerebro, se puede congestionar la irrigación de la zona. 

-Disección de una arteria. Esta es una causa poco común de un ictus isquémico, pero puede ocurrir que, como consecuencia de la rotura de una arteria (por un golpe o de forma espontánea), se produzca un coágulo que puede interrumpir la circulación y provocar el ictus.

Síntomas del ictus isquémico

Los síntomas del ictus isquémico pueden variar, dependiendo más de la localización que de su causa. Saber reconocerlos es esencial para buscar atención médica lo antes posible:

Tipos de ictus Isquémico

Los ictus isquémicos se pueden clasificar en diferentes tipos según la causa y la ubicación de la obstrucción. Según la clasificación del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología, los tipos de ictus isquémicos son:

-Ictus cardioembólico: producido por una cardiopatía como fibrilación o flutter auricular, estenosis mitral, prótesis aórtica o mitral, trombo intracardiaco, entre otras.

-Ictus aterotrombótico: relacionado con una estenosis mayor del 50% de una arteria extracraneal o intracraneal de gran calibre o con una estenosis menor del 50% asociado a la presencia de factores de riesgo cardiovasculares.

-Ictus por afección de pequeño vaso: infarto menor de 1,5cm en el territorio de una arteria perforante, que se manifiesta clínicamente con un síndrome lacunar típico.

-Ictus de etiología infrecuente: por ejemplo, por disecciones arteriales, vasculitis, estados protrombóticos, etc.

-Ictus de etiología indeterminada.

Secuelas del ictus isquémico

El ictus supone la segunda causa de muerte y discapacidad en el mundo. Y entre los tipos de ictus, el ictus isquémico o infarto cerebral es el más habitual. Este tipo de ictus supone una interrupción súbita del flujo sanguíneo en una parte del cerebro. De este modo, cuando la sangre no llega de una manera adecuada, la función de la parte del cerebro afectada se puede alterar de forma transitoria o permanente.

Si el ictus es leve, la recuperación puede ser total, pero si se trata de un caso grave, la esperanza de vida del paciente se ve reducida. No obstante, con los tratamientos médicos y con los programas de neurorrehabilitación, la recuperación del ictus isquémico es posible. 

Después de sufrir un ictus, un tercio de las personas se recuperan totalmente y sin secuelas. Otro tercio se queda con secuelas graves y, un último tercio tiene consecuencias fatales.

Las secuelas del ictus isquémico van a depender, en parte, de la edad del paciente y de su estado de salud previo. Generalmente, las personas mayores tienen más limitada su recuperación y, además, suelen presentar otras enfermedades crónicas que complican la recuperación del ictus.

Pero el principal factor que determina el alcance de las secuelas del ictus isquémico es su gravedad, y esto va a depender del tamaño de la arteria obstruida y del área del cerebro lesionada. También influyen los cuidados y la puesta en marcha, de forma precoz, de tratamientos para el daño cerebral adquirido.

Algunas secuelas y complicaciones habituales en las personas que han sufrido un ictus isquémico son: pérdida de fuerza, falta de coordinación o pérdida del control de movimiento, propensión a caerse, trastornos visuales, trastorno en el lenguaje, espasticidad (contracción permanente de ciertos músculos que causa rigidez, dolor…), trastorno de la sensibilidad, disfagia (dificultad para tragar), incontinencia urinaria, así como alteraciones del estado de ánimo (depresión, apatía, irritabilidad) y deterioro cognitivo, entre otras.

Tratamiento Neurorrehabilitador del ictus Isquémico

El objetivo de la neurorrehabilitación es ayudar al paciente a adaptarse a su nueva situación para mejorar lo máximo posible su autonomía y recuperar así su autoestima y calidad de vida.

En las lesiones moderadas o graves, la mayor parte de la recuperación se suele experimentar en los primeros meses tras el ictus. De ahí la urgencia de comenzar cuanto antes el tratamiento del ictus isquémico. No obstante, la recuperación en algunos pacientes puede continuar de manera indefinida.

El tratamiento del ictus isquémico que desarrollamos en Lescer es integral y personalizado. Es decir, se adapta a las necesidades individuales de cada paciente y se ocupa de mejorar y tratar de recuperar las funciones cerebrales y físicas afectadas, sin olvidar el ámbito emocional. 

Para ello, el tratamiento del ictus isquémico en Lescer se aborda desde las distintas disciplinas en las que participan de forma coordinada, los diferentes especialistas:

Con el fin de mejorar las funciones cognitivas afectadas, como la memoria, la atención y la concentración, los neuropsicólogos de Lescer se encargan de implementar ejercicios y actividades específicas.

El equipo de fisioterapeutas se encarga de poner en marcha programas personalizados de ejercicio y actividades específicas que mejoran la movilidad, la marcha, el equilibrio, la coordinación y la fuerza muscular.

Es importante que el paciente pueda realizar actividades esenciales como vestirse, comer, asearse, etc. Para ello, el equipo de terapeutas ocupacionales de Lescer se encarga de adaptar estas actividades a las condiciones de cada paciente con el fin de potenciar así su autonomía.

En el caso de que el ictus haya provocado problemas en el habla o la deglución, nuestros logopedas, mediante diferentes ejercicios y técnicas, trabajarán la deglución y el habla de nuestros pacientes.

Puesto que las secuelas del ictus isquémico pueden causar un gran impacto en la salud emocional y mental del paciente y de sus familiares, en Lescer ofrecemos terapia psicológica. La finalidad de esta terapia es mejorar la adaptación del paciente a los cambios vitales, físicos y emocionales, además de facilitar herramientas que le permitan gestionar el estrés y la ansiedad.

En el Centro Lescer contamos con la última tecnología de vanguardia y las técnicas más innovadoras que nos permiten potenciar los resultados de las distintas terapias. El tratamiento del ictus isquémico que combina las diferentes terapias y técnicas, podemos adaptarlo y desarrollarlo en régimen hospitalario, residencial, domiciliario, ambulatorio y también en nuestro Centro de Día. 

Insistimos en la importancia de iniciar el tratamiento del ictus isquémico cuanto antes, para así aprovechar la neuroplasticidad que tienen las neuronas del cerebro para cambiar su morfología y su actividad, en respuesta a los cambios producidos tras el ictus. Por ello, el tratamiento del ictus isquémico debe ser integral e incorporado de inmediato.

Preguntas frecuentes sobre ictus isquémico

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La esperanza de vida tras un ictus isquémico varía según la gravedad del episodio, la rapidez con la que se recibe tratamiento y la efectividad de la rehabilitación

En algunos casos, las personas pueden recuperarse y llevar una vida totalmente normal, en otros casos, pueden tener secuelas, pero en caso de un ictus grave, un tercio de las personas fallece antes de un año.

No obstante, es importante recordar que, con el tratamiento y rehabilitación adecuados, la recuperación del ictus es posible y duradera.

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La principal diferencia entre el ictus isquémico y el hemorrágico radica en la causa del accidente cerebrovascular. El ictus isquémico ocurre cuando una arteria cerebral se bloquea, interrumpiendo el flujo sanguíneo al cerebro, generalmente debido a un coágulo. Por otro lado, el ictus hemorrágico se produce cuando hay una rotura en una arteria cerebral, provocando sangrado en el tejido cerebral. Ambos tipos de ictus presentan síntomas similares, pero sus causas y enfoques de tratamiento pueden ser diferentes.

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