Aunque solemos asociarla al nacimiento, la hidrocefalia no entiende de edades: puede aparecer tras un golpe, un ictus, una infección o estar asociada a los cambios cerebrales relacionados con el envejecimiento. Cuando el líquido cefalorraquídeo se acumula y altera el funcionamiento normal del cerebro, se convierte en una causa poco conocida de problemas de memoria, alteraciones de la marcha o pérdida progresiva de autonomía.
Cuando estos síntomas aparecen, un diagnóstico precoz resulta fundamental para evitar el avance del daño neurológico, definir el tratamiento más adecuado y mejorar el pronóstico funcional de la persona. Pero más allá de la cirugía indispensable, el verdadero reto comienza después: rehabilitar las funciones dañadas. En este artículo explicamos qué es la hidrocefalia, cuáles son sus causas y síntomas, cómo se diagnostica y qué papel desempeña la neurorrehabilitación en la recuperación funcional.
¿Qué es y por qué ocurre la hidrocefalia?
La hidrocefalia es una enfermedad neurológica caracterizada por una acumulación anormal del líquido cefalorraquídeo (LCR) en las cavidades del cerebro, llamadas “ventrículos”, lo que puede causar un aumento de la presión intracraneal.
Hay que entender que el líquido cefalorraquídeo cumple funciones esenciales, como proteger el sistema nervioso central, transportar nutrientes y eliminar sustancias de desecho.
En condiciones normales, el organismo produce, hace circular y reabsorbe este líquido de forma equilibrada constantemente. Sin embargo, cuando existe un problema en alguno de estos procesos, el líquido puede acumularse, aumentando la presión intracraneal y provocando daños en el tejido cerebral.
Causas de la hidrocefalia
La hidrocefalia ocurre cuando se rompe el equilibrio del líquido cefalorraquídeo en el cerebro, debido a tres fallos principales:
1-Obstrucción: Existe un bloqueo en los canales por los que discurre el líquido.
2-Mala absorción: Cuando las estructuras encargadas de la absorción no logran reabsorber el líquido cefalorraquídeo de forma adecuada.
3-Producción excesiva: La hidrocefalia puede también suceder si el cerebro genera más líquido del que puede procesar.
En cualquiera de las tres situaciones, el líquido cefalorraquídeo no puede evacuarse y esto hace que las cavidades ventriculares se dilaten, comprimiendo las estructuras cerebrales adyacentes.
Pero, ¿qué causa estos desequilibrios del líquido cefalorraquídeo? Además de poder ser una patología congénita por una malformación genética con la que el bebé nace, la hidrocefalia puede desarrollarse en la edad adulta por diferentes motivos, como traumatismos craneoencefálicos, infecciones, tumores cerebrales o hemorragias.
¿Cómo se puede diagnosticar la hidrocefalia?
El diagnóstico temprano es clave para frenar el deterioro del tejido cerebral. El especialista neurológico o neuroquirúrgico utiliza un protocolo que combina la evaluación clínica y estudios avanzados:
- Examen neurológico: Exploración física y neurológica completa para evaluar reflejos, marcha, equilibrio, audición y funciones cognitivas.
- Resonancia Magnética (RM): Muestra imágenes detalladas de los ventrículos agrandados. Está considerada como la prueba de referencia para evaluar la anatomía cerebral y detectar posibles causas subyacentes.
- Tomografía Computarizada (TC): Permite identificar obstrucciones o acumulaciones de fluido de forma rápida.
- Pruebas de presión intracraneal: Monitorización directa para medir la tensión dentro del cráneo.
- Ecografía transfontanelar: utilizada principalmente en recién nacidos y lactantes.
Tipos y causas de la hidrocefalia
La hidrocefalia puede clasificarse en diferentes tipos según su origen y el mecanismo que provoca la acumulación del líquido cefalorraquídeo:
Hidrocefalia congénita
Presente desde el nacimiento debido a factores genéticos o alteraciones en el desarrollo del sistema nervioso central durante la gestación. Este tipo de hidrocefalia suele asociarse a espina bífida o malformaciones estructurales del cerebro del bebé.
Hidrocefalia adquirida
Se desarrolla en cualquier momento de la vida tras sufrir una lesión o enfermedad:
- Traumatismos craneoencefálicos.
- Hemorragias cerebrales.
- Tumores del sistema nervioso central.
- Infecciones como meningitis o encefalitis.
- Complicaciones vasculares cerebrales, como es el caso de un aneurisma cerebral, ya que la sangre liberada tras su rotura bloquea las vías de drenaje natural del LCR (causando hidrocefalia secundaria).
Hidrocefalia comunicante
Se produce cuando el líquido cefalorraquídeo puede circular entre los ventrículos, pero existe un problema en su reabsorción.
Hidrocefalia no comunicante u obstructiva
Aparece cuando existe una obstrucción física en los conductos estrechos que conectan los ventrículos entre sí, lo cual impide la circulación normal del líquido cefalorraquídeo.
Hidrocefalia normotensiva
Es una forma específica que afecta principalmente a personas mayores de 60 años. En este caso, los ventrículos aumentan de tamaño, pero la presión intracraneal medida es aparentemente normal. Suele asociarse a una tríada característica de síntomas: alteraciones de la marcha, deterioro cognitivo e incontinencia urinaria. Por eso, suele confundirse con demencias seniles o la enfermedad de Alzheimer.
No obstante, la hidrocefalia normotensiva, a diferencia de otras enfermedades neurodegenerativas, puede ser potencialmente tratable. Por ello, ante la aparición de alteraciones de la marcha, deterioro cognitivo e incontinencia urinaria, resulta fundamental realizar una valoración especializada para establecer un diagnóstico diferencial adecuado.
Síntomas de la hidrocefalia según el rango de edad
Los síntomas de la hidrocefalia pueden variar considerablemente dependiendo de la edad del paciente y de la rapidez con la que se produzca la acumulación de líquido.
En bebés y recién nacidos
Los signos más frecuentes incluyen:
- Crecimiento acelerado y desproporcionado del perímetro craneal.
- Abombamiento de las fontanelas (zonas blandas de la cabeza).
- Irritabilidad.
- Somnolencia excesiva.
- Dificultades para la alimentación con vómitos constantes.
- Convulsiones.
- Desviación de la mirada hacia abajo («signo de sol poniente»).
En niños, adolescentes y adultos jóvenes
Los síntomas pueden manifestarse como:
- Dolores de cabeza intensos y frecuentes.
- Náuseas y vómitos.
- Problemas de equilibrio, coordinación o marcha lenta.
- Dificultades de aprendizaje.
- Alteraciones visuales.
- Cambios en el comportamiento.
- Retraso en el desarrollo.
En personas mayores
La hidrocefalia normotensiva se identifica de forma clásica mediante la tríada de síntomas:
- Alteraciones de la marcha: Dificultad extrema para caminar, arrastrando los pies.
- Deterioro cognitivo: Pérdida de memoria, desorientación y lentitud de pensamiento.
- Incontinencia urinaria: Necesidad urgente y falta de control para orina
Debido a que algunos de estos síntomas pueden confundirse con otras enfermedades neurodegenerativas, resulta fundamental realizar una valoración especializada.
Tratamientos para la hidrocefalia
El tratamiento de la hidrocefalia tiene como objetivo reducir la acumulación de líquido cefalorraquídeo y aliviar la presión sobre el cerebro, evitando así el deterioro neurológico.
La gran mayoría de los casos de hidrocefalia requieren una intervención neuroquirúrgica para aliviar la presión del cerebro:
- Derivación ventriculoperitoneal (válvula de derivación): Es el tratamiento más común que permite drenar el exceso de líquido hacia otra parte del cuerpo. Consiste en la implantación de un tubo flexible con una válvula unidireccional que desvía el exceso de LCR desde el cerebro hasta la cavidad peritoneal (abdomen), donde el cuerpo lo absorbe de manera natural.
- Ventriculostomía endoscópica del tercer ventrículo (VET): Para ciertos tipos de hidrocefalia obstructiva, el cirujano realiza un pequeño orificio en la base del ventrículo mediante un endoscopio, permitiendo que el líquido salte el bloqueo sin necesidad de un implante permanente.
La importancia de la neurorrehabilitación en la hidrocefalia
Aunque el tratamiento médico o quirúrgico permite controlar la acumulación de líquido cefalorraquídeo, la recuperación tras una hidrocefalia no termina con la cirugía. Recuperar la capacidad para caminar, mejorar la memoria, recuperar la autonomía o volver a realizar actividades cotidianas requiere, en muchos casos, un programa de neurorrehabilitación especializado.
En Lescer contamos con un equipo transdisciplinar especializado en neurorrehabilitación que diseña programas individualizados para personas con daño cerebral adquirido y enfermedades neurológicas. A través de la coordinación entre neurología, fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia y neuropsicología, trabajamos para ayudar a cada paciente a recuperar el máximo nivel posible de independencia y bienestar.
Si necesitas más información sobre el tratamiento de las secuelas de la hidrocefalia o quieres valorar un caso concreto, contacta con Lescer a través del correo administracion@lescer.es o llámanos al teléfono 91 739 81 42 y te explicaremos cómo podemos ayudarte.
Referencias consultadas:
– Mayo CLinic. Hidrocefalia. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/hydrocephalus/symptoms-causes/syc-20373604
– MedlinePlus. Hidrocefalia. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001571.htm
