Recibir el diagnóstico de un hemangioma cerebral o encontrarse con este término en un informe médico puede generar muchas dudas. ¿Es peligroso? ¿Necesito una operación urgente? Aunque suena grave, la mayoría de estas anomalías vasculares son benignas y muchas personas viven con ellas toda la vida sin saberlo.

No obstante, cuando el hemangioma cerebral provoca síntomas o presentan riesgo de complicaciones, es fundamental contar con una valoración neurológica especializada.

¿Qué es el hemangioma cerebral?

Un hemangioma cerebral es un término que se utiliza de forma general para describir una acumulación anormal y densa de vasos sanguíneos en el encéfalo. Aunque la palabra «oma» suele asociarse a tumores, en este caso no nos referimos a un cáncer. Se trata de una anomalía o malformación vascular benigna.

En general, el término «hemangioma» se utiliza con frecuencia para referirse a diferentes anomalías vasculares, como las que aparecen en la piel o en otros órganos. En el ámbito neurológico, lo correcto es utilizar el término “cavernoma cerebral” que, como decimos, suelen ser lesiones benignas que afectan al sistema vascular cerebral.

Estas estructuras están compuestas por canales capilares o venosos delgados que no se formaron correctamente durante la etapa fetal, es decir, son malformaciones congénitas presentes desde el nacimiento, aunque pueden no producir síntomas hasta años después.

Pueden variar en tamaño, localización y comportamiento clínico. Algunas permanecen estables durante toda la vida sin causar problemas, mientras que otras pueden producir síntomas neurológicos o aumentar el riesgo de pequeñas hemorragias en el tejido cerebral circundante.

La importancia o gravedad de estas lesiones depende principalmente de su ubicación y de si afectan a áreas cerebrales responsables de funciones importantes como el movimiento, el lenguaje, la visión o la memoria.

Diferencias entre hemangioma y cavernoma cerebral 

Uno de los aspectos que más confusión genera es la diferencia entre hemangioma y cavernoma cerebral, ya que ambos términos pueden utilizarse indistintamente.

El matiz principal que los diferencia es que el hemangioma en general (no hablamos únicamente del cerebral) es un término amplio que se usa para describir anomalías de los vasos sanguíneos en cualquier parte del cuerpo. Los más comunes son los de la piel (las típicas «manchas de fresa» en los bebés) o los que aparecen de forma benigna en el hígado.

En cambio, el término “cavernoma cerebral” es el nombre específico, preciso y actual que utiliza la neurología moderna cuando esa malformación, formada por pequeños vasos sanguíneos dilatados que crean cavidades llenas de sangre, se localiza exclusivamente dentro del cerebro o de la médula espinal.

Aunque muchas personas utilizan ambos términos como sinónimos, desde el punto de vista médico no son exactamente lo mismo. El cavernoma constituye un tipo específico de malformación vascular con características propias, un comportamiento clínico determinado y un riesgo concreto de sangrado.

Tipos de hemangiomas

Los hemangiomas son lesiones vasculares benignas que pueden clasificarse en diferentes categorías según las características de los vasos afectados y la parte del cuerpo en la que se localizan:

Hemangioma cavernoso o cavernoma

Este es el tipo que afecta al cerebro y al sistema nervioso central. Está formado por vasos sanguíneos mucho más grandes, ensanchados y dilatados, que simulan «cavernas» llenas de sangre de flujo lento. Puede presentar pequeños sangrados repetidos o, en algunos casos, hemorragias más importantes que requieran atención neurológica

Hemangioma capilar

Está compuesto por una red de vasos sanguíneos diminutos (capilares) muy juntos y compactos. Es el tipo más habitual en la piel y suele desaparecer con los años.

Hemangioma hepático

Es el tumor benigno más común del hígado. No guarda relación con el sistema nervioso, no suele dar síntomas y se descubre por ecografías rutinarias.

Hemangioma vertebral

Afecta a los vasos sanguíneos que están dentro de las vértebras óseas de la columna vertebral, siendo generalmente inofensivo y asintomático.

Síntomas de un hemangioma cerebral

Los síntomas dependen principalmente de la localización de la lesión, su tamaño y la presencia o no de sangrado.

Muchas personas no presentan ninguna manifestación clínica y descubren la lesión durante una resonancia magnética solicitada por otros motivos.

Cuando aparecen síntomas, los más frecuentes son:

  • Dolores de cabeza persistentes o recurrentes que no ceden fácilmente con analgésicos comunes.
  • Crisis epilépticas o convulsiones. Son la manifestación inicial más frecuente debido a la irritación que la sangre provoca en las neuronas vecinas.
  • Mareos o alteraciones del equilibrio, como la falta de coordinación motora, inestabilidad al caminar o torpeza en las manos.
  • Debilidad, hormigueo, entumecimiento o pérdida de fuerza en alguna extremidad.
  • Trastornos visuales: Visión doble (diplopía), visión borrosa o pérdida de una parte del campo visual.
  • Dificultades para hablar (disartria) o comprender el lenguaje (afasia).
  • Problemas de memoria o concentración.

 

La aparición brusca de síntomas neurológicos como pérdida de fuerza, dificultad para hablar o alteraciones visuales requiere atención médica urgente para descartar una hemorragia u otra patología neurológica grave.

¿Cómo se diagnostica el hemangioma cerebral?

El diagnóstico suele comenzar tras la aparición de síntomas neurológicos o como hallazgo incidental durante una prueba de imagen.

Las principales herramientas diagnósticas son:

Resonancia magnética cerebral (RM)

Es la prueba más útil y precisa para identificar este tipo de lesiones, ya que permite conocer con precisión su tamaño, localización y características vasculares. Además, permite detectar si ha existido sangrado reciente o antiguo alrededor de la lesión.

Tomografía computarizada (TAC)

Puede utilizarse especialmente cuando existe sospecha de hemorragia cerebral aguda, lo cual es muy útil en las salas de urgencias.

Angiografía cerebral

No suele mostrar los cavernomas (ya que tienen un flujo de sangre muy lento), pero ayuda a descartar otro tipo de lesiones como las malformaciones arteriovenosas. Además, permite estudiar con detalle la anatomía de los vasos sanguíneos cerebrales y se emplea en determinados casos para planificar tratamientos.

¿Es necesaria una biopsia?

Una de las preguntas más frecuentes es si se requiere una biopsia cerebral para confirmar el diagnóstico. La respuesta es no. Debido a la fragilidad de sus vasos sanguíneos, realizar una biopsia supondría un riesgo innecesario de sangrado. Además, la Resonancia Magnética actual ofrece una precisión tan alta que permite identificar la lesión de forma totalmente segura y no invasiva.

¿Cómo se puede tratar el hemangioma?

El tratamiento dependerá del tipo de lesión, su localización, los síntomas que provoque y el riesgo de complicaciones.

Seguimiento médico

Cuando el hemangioma no produce síntomas y presenta un bajo riesgo de sangrado, puede optarse por controles periódicos (uno o dos años) mediante resonancia magnética para vigilar su evolución y que no aumente de tamaño ni presente nuevos microsangrados.

Tratamiento farmacológico

Este enfoque no elimina el hemangioma, pero es muy útil para controlar los síntomas derivados. Es el caso de las personas que presentan crisis epilépticas o determinados síntomas neurológicos.

Cirugía (Resección quirúrgica)

La extirpación completa de la lesión mediante técnicas de microcirugía es el tratamiento definitivo, pero se reserva estrictamente para casos en los que la lesión provoca síntomas importantes, hemorragias recurrentes o un riesgo elevado de complicaciones futuras. La decisión dependerá siempre de una valoración individualizada realizada por un equipo especializado.

Radiocirugía

En algunos casos concretos puede utilizarse radiocirugía estereotáctica, que es una alternativa no invasiva de alta precisión que consiste en aplicar haces de radiación dirigidos directamente sobre la lesión, sin necesidad de abrir el cráneo.

El papel de la neurorrehabilitación en el hemangioma cerebral

Independientemente del tratamiento principal elegido, si el hemangioma llega a sangrar o si la cirugía de extirpación deja secuelas temporales o permanentes, el tratamiento médico debe complementarse con un proceso de neurorrehabilitación, con el fin de reparar y compensar las funciones afectadas.

En Lescer abordamos esta fase de manera transdisciplinar con nuestro equipo de médicos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas, neuropsicólogos, psicólogos y trabajadores sociales, que trabaja de manera coordinada bajo un único Plan de Rehabilitación Individualizado que incluye:

  • Fisioterapia neurológica: Esencial para recuperar la fuerza muscular, mejorar el equilibrio, reeducar la marcha y combatir la rigidez.
  • Logopedia: Dirigida a pacientes que presentan dificultades para articular palabras (disartria), problemas para comprender el lenguaje (afasia) o trastornos de la deglución (disfagia).
  • Terapia ocupacional: Enfocada en que el paciente vuelva a ser autónomo en sus actividades diarias, como vestirse, comer o asearse, adaptando su entorno si es necesario.
  • Neuropsicología: Fundamental para tratar los déficits cognitivos (pérdida de memoria, falta de concentración) y el impacto emocional o conductual derivado del proceso.

 

Gracias a la plasticidad cerebral —que es la capacidad del cerebro para reorganizarse y crear nuevas conexiones—, junto con un programa de rehabilitación precoz, intensivo y personalizado es posible lograr una recuperación óptima y devolver la calidad de vida al paciente.

Si necesitas más información sobre el tratamiento de las secuelas de un hemangioma cerebral o quieres valorar un caso concreto, contacta con Lescer a través del correo administracion@lescer.es o llámanos al teléfono 91 739 81 42 y te explicaremos cómo podemos ayudarte.

Referencias consultadas:

– Neurosurgery (2026). Guías para el diagnóstico y el manejo clínico de las malformaciones cavernosas del cerebro y la médula espinal. Disponible en: https://journals.lww.com/neurosurgery/fulltext/2026/01000/guidelines_for_the_diagnosis_and_clinical.2.aspx

-Asociación Española de Cavernomas. Guía actualizada 2025 para el Diagnóstico y Manejo Clínico de las Malformaciones Cavernosas. Disponible en: https://cavernomas.org/wp-content/uploads/2025/09/Resumen_Guia_Manejo_Malformaciones_Cavernosas_2025.pdf