Un aneurisma cerebral puede desarrollarse sin dar señales durante años… hasta que un día cambia la vida en cuestión de segundos. Esta patología vascular consiste en la dilatación anormal de una arteria del cerebro, una especie de “abombamiento” que se forma cuando la pared del vaso sanguíneo se debilita. En muchos casos no produce síntomas, pero si se rompe puede causar una hemorragia o un ictus hemorrágico.

Como consecuencia de estos daños, es habitual experimentar déficits motores y cognitivos que requieren un tratamiento neurorrehabilitador para recuperar y mejorar la movilidad, el equilibrio, el habla, la autonomía y el bienestar general. Entender qué ocurre y qué opciones de tratamiento del aneurisma cerebral existen te ayudará a tomar decisiones con mayor seguridad.

¿Qué es un aneurisma cerebral?

Un aneurisma cerebral es una dilatación anormal en la pared de una arteria del cerebro. Se produce cuando una zona de un vaso sanguíneo se debilita y se abomba, formando una especie de “bolsa”.

Con el tiempo, la presión del flujo sanguíneo hace que esa zona se estire y se vuelva más fina y delgada, aumentando el riesgo de que se rompa.

En muchos casos, el aneurisma no provoca síntomas y puede permanecer estable durante años. Sin embargo, si se rompe, puede causar una hemorragia cerebral grave (hemorragia subaracnoidea), es decir, un ictus, lo cual requiere atención médica urgente con el fin de minimizar las secuelas.

Cuáles son las consecuencias de la rotura de un aneurisma cerebral

Cuando un aneurisma se rompe, el cerebro sufre daños a través de varios mecanismos críticos. Es decir, el problema no es solo el sangrado inicial, sino también la cascada de eventos que se producen a continuación y dañan el tejido cerebral:

  • Irritación química: La sangre fuera de las arterias es tóxica para las neuronas. Por eso, al entrar en contacto con el tejido cerebral, puede destruir células cerebrales cercanas.
  • Hematomas: La sangre acumulada puede formar coágulos que, a su vez, ejercen presión física sobre el cerebro, desplazando o comprimiendo áreas vitales.
  • Isquemia por vasoespasmo (Infarto secundario): Es una de las complicaciones más graves del aneurisma cerebral que suele suceder días después de la rotura de la arteria. Se trata del estrechamiento o espasmo de las arterias cercanas, debido a la irritación de la sangre. Cuando esto sucede, se reduce el flujo de oxígeno, provocando que partes del cerebro que no sufrieron por la rotura original mueran ahora por la falta de riego, causando un ictus isquémico secundario.
  • Hidrocefalia: Tras la hemorragia, la sangre puede llegar a bloquear los canales por donde circula el líquido cefalorraquídeo. Cuando esto sucede, el líquido se puede acumular en las cavidades del cerebro, aumentando la presión intracraneal de forma peligrosa y causando daño permanente.

 

Debido a estos daños en el cerebro, la persona afectada por la rotura de un aneurisma cerebral puede sufrir

  • Déficits motores: parálisis o debilidad en un lado del cuerpo, problemas de equilibrio.
  • Secuelas cognitivas: pérdida de memoria, déficit de atención, etc.
  • Dificultad para tragar (disfagia).
  • Fatiga crónica
  • Problemas visuales: visión doble (diplopía)
  • Cambios emocionales: depresión, ansiedad, cambios de personalidad.

¿Cuáles son los síntomas de un aneurisma cerebral?

Los síntomas dependen de si el aneurisma está roto o no.

Aneurisma no roto

Cuando el aneurisma no está roto, puede no dar síntomas. Pero si el aneurisma crece y presiona los nervios y estructuras cercanos, entonces pueden aparecer diversos síntomas:

  • Dolor de cabeza localizado y persistente
  • Visión borrosa o doble
  • Dolor alrededor del ojo
  • Pupila dilatada
  • Hormigueo o debilidad en la cara

 

Aneurisma roto

En el caso de que el aneurisma se haya roto, los síntomas aparecen de forma brusca y requieren atención urgente:

  • Dolor de cabeza súbito e intenso (muchos pacientes lo describen como “el peor de su vida”)
  • Rigidez de cuello
  • Náuseas y vómitos intensos
  • Sensibilidad a la luz
  • Caída del párpado o que una pupila esté más dilatada que la otra.
  • Convulsiones
  • Pérdida de conciencia

¿Cómo detectar de manera temprana un aneurisma cerebral?

Detectar un aneurisma antes de que se rompa es un reto porque la mayoría son asintomáticos. Solo en muy pocas ocasiones, el aneurisma deja escapar pequeñas cantidades de sangre días antes de una rotura mayor. Esto causa los llamados «dolores de cabeza centinela», que son punzadas inusuales, localizadas y severas que no deben ignorarse.

Otros síntomas tempranos de advertencia pueden ser un párpado que se cae ligeramente o si una de las pupilas está más dilatada que la otra sin causa aparente.

En el caso de que el aneurisma no avise, la detección precoz es posible gracias a técnicas de imagen avanzadas, como es el caso de la angiografía cerebral, la angiografía por resonancia magnética (ARM) o por tomografía computarizada (ATC). Estas técnicas son el único método definitivo para confirmar su presencia de forma precoz y poder valorar opciones de tratamiento antes de que el aneurisma llegue a romperse.

No obstante, estas pruebas de cribado no se realizan de forma generalizada, solo se recomienda el estudio en personas con:

  • Antecedentes familiares directos (padres o hermanos) que hayan sufrido un aneurisma cerebral.
  • Historia de aneurismas previos (rotos o no), con el fin de vigilar la aparición de nuevos o el crecimiento de los existentes.
  • Enfermedades genéticas: Pacientes diagnosticados con poliquistosis renal autosómica dominante, ya que presentan una incidencia mucho mayor de aneurismas.
  • Trastornos del tejido conectivo: Personas con enfermedades que debilitan las paredes de las arterias.

Tipos de tratamientos para el aneurisma cerebral

Cuando hablamos de aneurisma cerebral tratamiento, debemos diferenciar entre manejo preventivo, si el aneurisma no se ha roto, y el tratamiento tras la rotura:

  • Observación y control: En aneurismas pequeños (menor de 7mm) y de bajo riesgo de romperse, el equipo médico puede optar por seguimiento periódico con pruebas de imagen y control estricto de factores de riesgo como la hipertensión.
  • Tratamiento quirúrgico: Existen dos técnicas principales para tratar de evitar que la sangre entre en el aneurisma, eliminando el riesgo de rotura. Por un lado, el clipaje quirúrgico se realiza mediante cirugía abierta, colocando un clip metálico en la base del aneurisma para aislarlo de la circulación. La otra opción quirúrgica es la embolización endovascular. Se trata de un procedimiento mínimamente invasivo que introduce microespirales o dispositivos a través de un catéter para sellar el aneurisma desde dentro.
  • Tratamiento tras la rotura. Si el aneurisma ya se ha roto, el tratamiento se centra en salvar la vida y prevenir complicaciones como el vasoespasmo. Para ello, debemos recurrir a medicamentos que reducen el riesgo de isquemia cerebral secundaria tras la rotura. También el drenaje ventricular puede ayudar a aliviar la presión, en caso de que la persona haya desarrollado hidrocefalia.

 

Referencias consultadas

– Sociedad del Grupo Español de Neurorradiología Intervencionista. Aneurismas cerebrales. Disponible en: https://neurointervencionismo.es/aneurismas-cerebrales/

– University of Illinois Hospital. ¿Cuáles son los Síntomas de un Aneurisma Cerebral? Disponible en: https://hospital.uillinois.edu/es/primary-and-specialty-care/neurologia-y-neurocirugia/condiciones-neurologicas-que-tratamos/aneurisma-cerebral/cuales-son-los-sintomas-de-un-aneurisma-cerebral

– University of Illinois Hospital. ¿Cómo se Trata un Aneurisma Cerebral? Disponible en: https://hospital.uillinois.edu/es/primary-and-specialty-care/neurologia-y-neurocirugia/condiciones-neurologicas-que-tratamos/aneurisma-cerebral/como-se-trata-un-aneurisma-cerebral

-Medline Plus. Reparación de aneurisma cerebral. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/007372.htm